El Duelo, la liberación de la culpa y la resignificación de la responsabilidad

En el proceso de acompañamiento psicosocial o socio-educativo dirigido a Personas en Situación de Calle, luego de un año de intervención individual, hemos pasado a una segunda etapa en la que se espera desarrollar encuentros grupales en que podamos ir tratando diversos temas, con el objetivo de ir promoviendo en ellos/as una participación activa, dialogante y reflexiva respecto de sus condición calle, y una identificación como sujetos de Derechos Humanos y Sociales.

Por consiguiente, determinar el inicio de encuentros grupales con el Taller de Duelo, se da como la oportunidad de levantar un proceso de identificar y reconocer las pérdidas que manifiestan las personas haber tenido o experimentado en su condición de calle.

Por ejemplo: desde lo más particular (pérdida personal) a lo más general (reconocimiento de redes solidarias) frente a la pérdida.

Para el Programa Vía Solidaria, el Duelo en contexto de situación de calle es una constante presente con una alta carga de valor emocional negativo. A saber, el término Duelo se entiende como la posibilidad saludable de una persona de “enfrentar o combatir” una determinada pérdida. En el caso de las personas en situación de calle trabajar la pérdida (de un familiar, de un amigo, de un animal, de su casa, de una pareja, etc.) presenta una alta carga de culpabilidad. Liberar esa culpa y resignificarla en responsabilidad es el proceso reflexivo que invitamos a las personas, con la finalidad de que puedan movilizar sus emociones, sus subjetividades a una situación de derechos y deberes.

Creemos firmemente que las personas en situación de calle pierden la dignidad de su condición humana y buscamos en estos encuentros darle un valor ético.

Respecto de su continuidad, se desarrollarán tres talleres (uno al mes) en el que se dará continuidad al primer encuentro, pero expresado en la importancia que tiene lo colectivo en términos personales (qué gana cada uno de lo que recibe de los demás); interpersonales (cómo es que nos potenciamos cuando trabajamos juntos); y en términos éticos, es decir, de valores (colaboración, empatía, responsabilidad, servicio, confianza, entre otros) que puedan potenciarse en el grupo.

 

  • Esta reflexión fue escrita con el apoyo de miembros de los equipos del Programa Vía Solidaria, como Maureen Henríquez.

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