¿Es la “vivienda primero” (Housing First) la solución a la situación de calle?

La relación entre ambos problemas es tramposa: nada asegura que las 20 mil personas que viven en las calles de Chile salgan de esta condición tan solo por acceder a una vivienda -como lo plantea el Housing First-, ya que esta realidad es más compleja que la falta de techo. Sin embargo, si no se soluciona el déficit habitacional que involucra a más de 500 mil familias la cantidad de gente en situación de calle puede seguir aumentando, tal como lo ha sido hasta el momento.

Imagen extraida de la siguiente página: http://babystepsministry.org/housing-first-not-answer-to-homelessness/

“Personas en situación de calle” es un concepto relativamente nuevo para nombrar en Latinoamérica a viejos personajes de la historia y del folklore: vagos, vagabundos, mendigos, linyeras, locos de la calle. Para muchas y muchos, es un eufemismo que oculta realidades más-o-menos complejas, más-o-menos agradables de ver y compartir.

En diversos lugares del mundo este problema social se asocia a la falta de techo, a los embargados, a las víctimas de la especulación inmobiliaria, pero que en la realidad de América Latina se ve complementada por una serie de debilidades estructurales, como la carencia de seguridad social, aguda segregación urbana, altos niveles de desigualdad social y falta de garantías al respeto de Derechos Humanos Universales.

En este escenario se han desarrollado algunas visiones y modelos donde se enfatiza una que otra complejidad a cubrir, para así complementar con apoyos necesarios para que las personas superen la situación de calle. De allí es donde ha surgido la idea de la obtención de “vivienda” como solución -incial como plantea Housing First, o final según la Escalera- a este problema social. Repasemos estos enfoques.

Vivienda: ¿Housing First o la Escalera?

En los denominados países del norte ha ganado terreno el paradigma de Housing First (“vivienda primero”) para los homeless (“sin hogar”). Ambas expresiones en inglés –Housing First y homeless– implican una notoria definición del problema de la situación de calle, enfatizando en que esta realidad se acrecenta por la falta de casa, techo o “algo llamado hogar”.

Aquel modelo Housing First se comenzó a implementar en 1992 en Nueva York, y poco a poco se ha expandido a otras ciudades estadounidenses y de Canadá, así como también por países de Europa, Oceanía y Asia.

La iniciativa busca una reorientación del gasto público de los programas asistenciales para esta población. Tiene como pilar el derecho a la vivienda, sobre el cual se puede ir generando un proceso de acompañamiento personalizado para la integración y revinculación social de los participantes. La entrega del espacio se realiza sin requisitos especiales ni condicionamientos, más allá de los acuerdos que se puedan establecer con los involucrados.

A este paradigma se contrapone uno más conocido en nuestra realidad iberoamericana: el modelo de la escalera de superación. Este formato es representado gráficamente como una escala hacia abajo (procesos de pérdida y caída personal), un fondo (que es la situación de calle) y una seguidilla de peldaños donde cada subida es una etapa de bienestar ganada. Ha sido aplicado en más de algún momento por la mayoría de las organizaciones que trabajamos con esta realidad social en Chile, bajo el paraguas técnico, normativo y financiero del Ministerio de Desarrollo Social.

Modelo Escalera vs Housing First - Sacado de la web: http://sinhogar.proyectoenred.org/entrevista-al-equipo-del-cai-alicante-sobre-el-housing-first/

La escalera de superación, sea como modelo mundial o en su versión chilenizada, relegaba el problema de la vivienda al último, como una coronación al sujeto que fue capaz de escalar a la cima para dejar atrás su pasado en calle. Esa idea de caída o superación lineal, que aun prevalece en ciertos abordajes del problema, ya ha sido cuestionada por diversos actores, ya que la realidad muestra que la aplicación de este modelo no responde a las complejidades reales y a los peldaños de la escala que implican recaída, estancamiento o potencial superación de la condición de calle.

Ambas teorías han tenido amplia repercusión en gobiernos nacionales, ONGs y organismos multilaterales, siendo el modelo Housing First el que se ha estado imponiendo en la agenda internacional, siendo la Cumbre Mundial Hábitat 3 de la ONU (celebrada en Quito el 2016 y donde se definieron líneas de acción en la construcción de ciudades para los próximos 20 años bajo la denominada Nueva Agenda Urbana) un espacio privilegiado para difundir que la solución pasa por la “vivienda primero”.

De hecho, el presidente Sebastián Piñera consideró este modelo en su programa presidencial, comprometiéndose a “instalar un sistema integrado de servicios que promueva la superación de la situación de calle de manera alineada con las estrategias mundiales que abordan el tema y siguiendo la estrategia de Techo Primero, que asigna una vivienda como primer paso para salir de la situación de calle”.

Complejidad de la calle y derechos vulnerados

El déficit habitacional y el problema de vivienda por el que atraviesan miles de personas en Chile -tanto personas en situación de calle como en situación de allegados, de toma, de hacinamiento, de precariedad habitacional- genera un cuadro de profundo dolor e indignación en pleno siglo XXI.

El problema de la calle, especialmente el de la situación calle en Latinoamérica y de acuerdo a nuestra lectura, supera a la falta de techo propio y digno. Aquí estamos en presencia de sujetos vulnerados en uno o más derechos, tales como salud, educación, vivienda, trabajo o justicia, entre otros. Y si bien estas personas “tienen que resolver sus temas de habitabilidad en lugares que no constituyen una vivienda”, eso no implica que automáticamente por falta de techo estén viviendo en una condición de sobrevivencia urbana en veredas, caletas y parques.

Por ello, nosotras y nosotros hemos constatado la necesidad de que exista una política de Estado que supere la mirada parcial de determinados ministerios y servicios sociales, así como la temporalidad de los gobiernos de turno.

Esto es una política de Estado articulada desde una perspectiva de Derechos Humanos, que apunte a erradicar las causas que generan la situación de calle a través del cumplimiento de la legislación interna, así como de los acuerdos y tratados internacionales; y que se haga cargo de la complejidad de la calle a través de la generación de entornos especializados que sean de protección y/o promoción.

Estos entornos especializados deberán responder a la diversidad de biografías y personalidades que hace imposible homogeneizar bajo una fórmula mágica la solución al problema: en calle hay marginadas de la sexodiversidad, mujeres abusadas, indígenas sin tierra, inmigrantes sin trabajo, depresiones no tratadas, sobremedicalización psiquiátrica, ex-presidiarios sin redes, infancia abandonada, vecinos con vivienda arrebatada, tercera edad denigrada, consumos desatados, discapacidades excluyentes, entre otras realidades que, en no pocas ocasiones, se mezclan y concentran en una sola persona o grupo humano.

Hoy podemos decir que la situación de calle en Chile no es “porque la persona quiso vivir así”, sino porque existen causas estructurales injustas y excluyentes que promueven el sálvense quien pueda. Aquí no existen los soportes necesarios para apoyar a quienes en esa vorágine de sobrevivencia han llegado a una de las realidades más crudas que puede experimentar el ser humano: vivir y morir en calle.

En ese sentido, la falta de techo de las personas en situación de calle es solo una parte de la ausencia del cumplimiento de todos los Derechos Humanos que nos debemos como miembros de una sociedad. Es esa complejidad de abordaje, y no solo desde la vivienda, desde donde debemos ir generando las oportunidades necesarias para alcanzar una vida digna para todas y todos, sea cualquiera la condición en la que nos encontremos en este mundo.

Pero ojo: si la situación de calle no se arregla solo con vivienda, sí puede verse acrecentada por la falta de política habitacional que afecta a miles de familias en el país. Y es esa construcción de Política integral, coherente, social y de Estado en donde están los desafíos que tenemos como país.

Un comentario

  • Anónimo

    Si pienso que una vivienda digna es bueno pero se puede a ser más. Soy Elizabeth soy madre soltera sufro de depresión en docena cuide a mi padre hasta que murió y yo y mi hija que damos solas pero ella también me abandonó y ahora estoy apunto de irme a vivir en la calle no se que a ser tengo nueve hermanos más pero todos me abandonaron por mi enfermedad ellos no me ayudan ni me quieren no puedo obligarlos el estado también me abandonó no quieren jubilarse porque según ellos un 75% de invalidez es insuficiente me an rechazado dos veces y sin aporte soy una carga para todos e intentado suicidarme siempre tengo ideas suicidas luchó día a día contra ellas mi pregunta es ¿ Podré seguir viviendo con tanto abandonó? (Mi Rut es 11942222-1). Mi padre era valeich exonerado político perdió su casa por la persecución fue torturado y nunca le debolvieron nada sólo le dieron una pensión asta que murió y yo no pude heredarla y una tarjeta de salud prais que nadie conoce y para ellos no tiene ningún valor eso herede también el estado le prestó un departamento asta que muriera cuando murió Me echaron y desde ese momento que no tengo Don de vivir ahora vivo allegadas pero el viernes tengo que irme estoy sola espero que alguien pueda a ser algo por mi adiós.

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