La experiencia de las trabajadoras sociales: Altas complejas de personas en situación de calle.

Por Paulina Valdes, Trabajadora Social del Complejo Asistencial Barros Luco.

Una de las dimensiones complejas de la intervención con personas en situación de calle es la que se genera a partir del momento en que estas, luego de haberse encontrado hospitalizadas, son dadas de altas, requiriendo cuidados especiales  o, a fin de prevenir un reingreso temprano, contar con condiciones socio-sanitarias mínimas que permitan su efectiva recuperación.

La visibilización de esta realidad ha sido uno de los esfuerzos principales a los que se ha abocado la fundación Gente de la Calle en los últimos cuatro años. Para ello, hemos presentado propuestas concretas para revertir este escenario a distintas autoridades y organismos, tales como el Ministro de Desarrollo Social, la Comisión de Desarrollo Social, Pobreza y Planificación de la Cámara de Diputados; entre otros. Una de estas es la implementación de una casa de cuidados post-hospitalarios de baja y mediana complejidad para personas en situación de calle…

Una parte de esta tarea es la que realizan las trabajadoras y trabajadores sociales de los hospitales públicos. Esta es la reflexión de una de ellas.

Como Trabajadora Social me Desempeño hace nueve años en el Complejo Asistencial Barros Luco, en el área de atención cerrada correspondiente a pacientes hospitalizados, compartiendo el rol Profesional con la Subjefatura de la Unidad desde hace dos años. 

Durante mi desarrollo profesional en el área de salud, me he podido percatar de la gran problemática socio-sanitaria que se desencadena con los pacientes en situación de calle que pierden su estado de salud y como consecuencia de esto requieren ser hospitalizados para tratamiento. 

He sido testigo de los diversos de factores intervinientes en esta problemática: el estado de vulnerabilidad de estos pacientes, sus necesidades insatisfechas, sus aspiraciones e incluso de las injusticias sociales a las cuales se ven enfrentados, así como la falta de herramientas de las que disponen para favorecer su proceso de salud/enfermedad y revertir así su situación de vida; evidenciando,  como en la mayoría de los casos, que  la hospitalización, no es más que el síntoma de historias de vida marcadas por la desigualdad social, de la que muchas veces estas personas han sido víctimas desde etapas muy tempranas de su vida.  

Por el contexto de vulnerabilidad social asociado, la mayoría de las personas en situación de calle son pesquisadas desde los Servicios Sociales en los Hospitales Públicos, donde es posible visualizar el complejo escenario interventivo con este tipo de pacientes. 

A nivel de diagnóstico preliminar, por un lado, se encuentran las características propias de la personas en situación de calle, cuyas historias de vida en su mayoría, se encuentran marcadas por la dependencias de alcohol, la falta de redes de apoyo y en ocasiones la resistencia a la intervención social. 

Por otro lado, se encuentran las necesidades de la institución hospitalaria, la cual requiere que una vez finalizada la atención de salud clínica de sus pacientes, sea el propio individuo y/o su entorno, quien por sus propios medios se proporcione la continuidad de cuidados indicados, evitando así los reingresos. Situación que se complejiza entre otros factores porque las personas en situación de calle no cuentan siempre con redes de apoyo familiar o institucionales que apoyen la gestión post-hospitalaria, por lo cual su estadía se prolonga, aumentando los costos de la intervención clínica y obstaculizando el uso de las ya insuficientes camas en los hospitales. 

Los casos atendidos con condición previa de calle, configuran una de las principales causas de las denominadas altas difíciles, definidas como “Paciente que al alta médica, no puede reintegrarse a su lugar de origen por requerir cuidados especiales, presentando falta de redes familiares, rechazo, incapacidad, y/o inhabitabilidad del domicilio”

Este campo de acción, a veces antagónico, enfrenta al Trabajador Social y su equipo, a diversos dilemas éticos, como considerar la posibilidad del egreso de estos pacientes al lugar de origen (la calle) o la posibilidad de inserción en lugares informales donde son recibidos por voluntades individuales que no cuentan siempre con las condiciones adecuadas.

En este escenario los Servicios Sociales del área de salud tienen mucho que aportar al respecto, ya que son estos los dispositivos que se encargan de la pesquisa de las personas sin hogar con problemas de salud limitantes, y desde donde se realizan las primeras gestiones y articulaciones con el objetivo de contribuir a la calidad de vida de esta población en estado de vulnerabilidad y marginalidad.

Este escenario ha sensibilizado mi atención profesional respecto al trabajo en salud que se lleva a cabo con estos pacientes, gatillando mi inquietud por conocer de manera más profunda esta realidad.  Es por esto que en la actualidad me encuentro desarrollando una investigación social aplicada que tiene por objetivo “Caracterizar la situación social de los pacientes en situación de calle hospitalizados en el Complejo Asistencial Barros Luco y conocer las condiciones  de intervención profesional desde la Unidad de Servicio Social”,  a fin de aportar con un grano de arena a la discusión y concreción de acciones que mejoren la calidad de vida de estas personas como legítimos ciudadanos.