Migrante en situación de vulnerabilidad: “Yo elegí Chile por la tranquilidad, la seguridad y sus oportunidades”

Fabio es un inmigrante colombiano de 34 años que dejó su país hace dos meses para buscar oportunidades en Chile. Hoy, mientras intenta lograr sus metas, debe albergarse en un Centro de Referencia Social para personas en situación de calle.

Lunes 9 de julio. El reloj de la Torre Benjamín Vicuña Mackenna, en la Plaza de Armas de Santiago, marca las 14:30 horas. Los humoristas callejeros del lugar hacen chistes de extranjeros, y unos cuantos adultos mayores se entretienen, alimentando a las aves citadinas.

Por su parte, la Escultura de Pueblos Originarios de la plaza posa incólume frente a los turistas, los que acomodan sus cámaras para no retratarse junto a personas en situación de calle, que “de casualidad” duermen a los pies del monumento.

La plaza está repleta como siempre; de predicadores; de músicos y pintores; de carabineros y ciudadanos, de gente de todas partes y todas las edades.

Fabio, llega a la hora acordada, ha aceptado dar su testimonio como migrante en riesgo de situación de calle -o derechamente en situación de calle, según la definición actual-, pues al momento se encuentra residiendo en un Centro de Referencia Social en la zona norte de la capital. Acude hoy a una entrevista sencilla, al calor de una comida al paso.

Fabio es un afro-colombiano de trato amable, de impronta campechana y de aspecto relajado; desde hace unas cuantas semanas también es usuario del Programa Bienvenidos de la Fundación Gente de la Calle, donde recibe orientaciones y otros servicios de acompañamiento. No obstante, aún no ha tenido suerte…

En busca de una vida mejor

¿Por qué elige venir a Chile?

Yo elegí Chile por la tranquilidad, la seguridad y por las oportunidades. Había muchas oportunidades (pensé), pero ahora que estoy acá me doy cuenta que no era tan así. Están las oportunidades, pero son difíciles de alcanzar: hay muchas trabas para poder alcanzarlas, el tema de los documentos, la tarjeta definitiva… Entonces, le toca a uno aguantarse.

Yo pensé que era igual a Colombia, que tú llegas y al otro día puedes buscar trabajo en cualquier cosa, ya sea en un lavadero de autos u otra cosa. Sí, porque en Colombia usted trabaja en lo que sea, pensé que acá iba a ser igual y que me iban a decir: listo, madrugue mañana, llegue y trabaje. Ahí fue cuando me estrellé.

¿Por qué no probar suerte en otra ciudad de Colombia?

Yo dejé Colombia por la falta de empleo, la drogadicción, muchos problemas de grupos armados y la violencia, uno no puede ir libremente para cualquier parte.

Emigrar a otra ciudad también era difícil, porque el sueldo mínimo de allá tampoco alcanza. Acá es lo mismo, pero uno puede -eventualmente- pagar “a medias” una habitación con un compañero, y así ir ahorrando en otras cosas. Allá pues, a uno le toca trabajar y sacar del mínimo para sobrevivir. Al menos acá estás sobreviviendo, pero alcanzas a mandar algo de plata que allá se hace más.

Yo estaba interesado, además, en que Chile me acogiera, porque yo he sido víctima del conflicto en Colombia. En mi país hay mucha gente que ha sido víctima del conflicto, que es vivir en lugares donde hay grupos que se alzan en armas.

¿Cómo es vivir eso?

Hay grupos como las FARC o como los Grupos de Autodefensa, que siempre han tenido un choque entre ellos y eso afecta a las personas (que quedan en medio de los enfrentamientos).

Sobre esta situación también tramité mis documentos, pero no me los han aceptado. No me aceptaron como víctima, pese a que tengo mi resolución y todo. De todas maneras, no interesa, lo importante es -al menos- tener la oportunidad de trabajar y de ahí en adelante, lo demás lo soluciona uno.

Sobre su situación actual en Chile

¿Cuenta usted con redes de apoyo, que lo ayuden mientras está sin empleo?

Tengo familiares acá, pero al decirles que venía ninguno fue capaz de decirme: bueno vente, que yo te doy la mano. Tuve una prima que me quería dar la mano, pero como le dije que casi no tenía recursos para llegar donde ella, ahí se frenó el contacto. Si hubiera llegado con harta plata me hubiera recibido, pero como venía restringido con lo básico nada más, pues me dio la espalda.

Hasta hoy, esa gente sabe que estoy aquí, pero no han sido capaces de llamarme para saber cómo estoy o dónde estoy. Solo me contacto con mi papá (que está en Colombia), yo lo llamo y le explico la situación en la que estoy, también a mi hija y a la mamá de mi hija. Pero bueno, todo lo hago como un sacrificio, pensando en que más a adelante voy a tener un mejor futuro.

Si no tiene empleo ni redes de apoyo, ¿cómo sobrevive?

Gracias a Dios logré dar con una oportunidad. Una persona me asesoró para ir a la municipalidad, comenté lo que estaba viviendo y lo único que ellos quisieron fue que, de pronto, yo no fuera a ser “persona calle”. Me dieron la oportunidad de llegar a un hogar de paso, mientras, podía regularizar mi situación aquí para poder estabilizarme.

Pero fue una cosa de suerte, no todos corremos con la misma… Si no hubiera existido una persona que me hubiera asesorado, en estos momentos yo estaría en la calle. Esa persona fue una señora que no sé dónde vivirá, que nunca supe quién era, fue como una luz de Dios que me encontré en el camino. Pero tampoco es que ella hubiera sabido o me hubiera recomendado algo específico, no sabía ni que eso existía.

¿Y no ha logrado ningún tipo de empleo?

Sí, he estado trabajando un poco y he ganado algo de plata para comprar cosas que he necesitado, lo más básico pues, aseo personal… Porque ahí (en el hogar de paso) le dan a uno, pero no le dan todo: dan un papel higiénico, agua y champú, entonces, te toca trabajar para comprarte, tú mismo: desodorante, jabón, detergente para lavar la ropa, y también para moverte y salir a buscar oportunidades.

Cuando llegué aquí, trabajé con un chiquillo que vivía en el mismo hogar. Pero como vi que había algunos días que ganaba y otros en que no ganaba, decidí buscar otras oportunidades. Ahí fue cuando me encuentro con otro chiquillo chileno, y él es el que me asesora y me dice: “Mira, hay esta forma de trabajar, si quieres hazle y yo te ayudo”. Empecé con él y hoy en día ya me muevo solo.

Por ejemplo, voy y compro en la Estación Central 10 mil pesos de productos plásticos: cosas de aseo, cosas para la cocina y todo. Voy a las poblaciones y oferto, muestro que es lo que llevo y la gente, de pronto por la situación que está viviendo uno, me colabora. Otros compran porque necesitan los productos.

Ha sido algo bueno, porque es una renta que estás adquiriendo, pero a la vez difícil porque si no regularizas tus papeles de aquí a 90 días ya te pueden sacar expulsado del país. Incluso creo que lo que estoy haciendo -trabajando como comerciante ambulante- es hasta irregular. No es debido en el país, pero ¿cómo va a sobrevivir uno, si no puede trabajar?, si yo no traía plata, o al menos no la necesaria para sobrevivir. A mí me toca trabajar.

¿Y su situación legal en Chile?

Estoy con un permiso que se llama la Carta Andina, que es como un acuerdo entre los países sudamericanos. Hay un tiempo en que uno puede estar en el país que lo acoge, pero pasado ese tiempo se debe devolver. Al no cumplir esa regla, pues estás expuesto a sanciones.

En general, ¿cómo ha sentido el recibimiento de los chilenos?

Aquí en Chile hay personas que me han acogido muy bien, me han tratado excelentemente. Incluso pues, me he quedado hasta sorprendido, porque hay personas que dicen que hay racismo… yo pienso que también es acerca de la forma en que uno se exprese hacia las otras personas.

Si tú llegas a este país como maleante y tratando a la gente mal, ¿qué vas a recibir?, pues lo mismo. Yo creo que si tú tratas a la gente de forma amable; te van a tratar amablemente.

Hay gente que me ha dicho cosas, palabras… pero somos seres humanos y como dicen muchas personas: hay gente buena y gente mala. Pero hasta ahora yo me he topado con mucha gente buena, me han ayudado, me han asesorado, me han guiado: vete por aquí, haz esto o aquello…

Relación con la situación de calle

Ahora que vive en ese “hogar de paso” (Centro de Referencia Social) ¿Qué piensa de la situación de calle?

He mirado eso en Chile, he notado que mucha gente está pasando por esa situación. Pero para nosotros los migrantes, la única causa para llegar a la situación de calle sería por falta de empleo. Una persona extranjera que tenga la oportunidad de trabajo nunca llegaría a estar en la calle, porque tendría para pagar su habitación; sus necesidades básicas; poder enviar dinero a su casa, y si no va a enviar nada, por lo menos pagar una habitación.

Mientras que, en el caso de los chilenos, yo no sé… falta de ganas de trabajar, la drogadicción, serían las primeras hipótesis. Puede ser también por las enfermedades, ya que hay muchas personas con trastornos o discapacidades en las calles, en Colombia hay mucha gente con problemas así, pero no tanto como aquí.

Yo pienso que a ellos también les “falta mucho”; ¿cómo estando aquí, en su propia tierra, se puede estar en situación de calle? Quizás es porque uno quiere, no sé, falta de apoyo de la familia…

¿Cuáles son sus miedos estando acá?

Todo causa miedo: fracasar, que me devuelvan, perder todo lo que invertí para poder trabajar aquí, y llegar a la casa después sin nada.

¿Qué más me daría miedo hoy? quizás que fueran a fallecer mis padres y me tuviera que devolver por esa situación; hasta ahí yo creo que llegarían los sueños en Chile. Tocaría ir y volver después, si es que nos reciben…

¿Ha cambiado su forma de pensar en Chile?

Sí, desde que estoy en Chile ha cambiado mucho. No estoy pasando ahora por los mejores momentos, tampoco por los peores, pero sé que más adelante puede mejorar.

Al llegar a Chile, la gente en Colombia ve que tú fuiste capaz de traspasar barreras que muchas personas no pudieron, primero que todo, por el miedo a migrar… Cualquiera no sale de su casa y va a otro país sin saber cómo lo van a tratar.

Yo diría que desde que salí de Colombia cambió mi expectativa, por la experiencia de vida, de saber que no es fácil emigrar de la casa, donde tú tienes tus comodidades: llegar acá a asimilar o adaptarte a cosas diferentes. Ha sido difícil, pero bueno, una experiencia más de la vida.

Proyecciones

¿Cómo se ve usted en un par de meses más?

De aquí a dos meses me veo trabajando con la mayor motivación para poder sobresalir. Es a lo que vine a Chile, vine a trabajar y eso voy a hacer. Primero que todo darle las gracias a Dios por la oportunidad de estar aquí. Y más que todo, no quiero defraudar a la familia, por llegar a una parte y fracasar, o digamos, por hacer cosas indebidas…

Porque a veces a hay gente que ofrece la oportunidad más fácil. Si tú eres de cabeza débil, te dejas influir y caes. Mientras, tú tienes que saber que tienes un potencial encima que puede ser más valioso que eso.

Por lo menos yo ya tengo el apoyo, que es donde estoy viviendo. Lo único que debo tener es paciencia y serenidad. Buscar otros métodos que no vayan a perjudicar mi estadía ni mi reputación aquí. Eso es lo que yo quiero hacer. Entonces me miro de aquí a dos o tres meses en el mundo laboral de Chile, si Dios quiere.

¿En qué quiere trabajar?

Yo estudié en un Instituto de Colombia que se llama el CENA, es la “Universidad de los
Pobres”, de las personas con bajos recursos que no tienen para pagar. Entonces ahí, si tú te esfuerzas, te gradúas. Me gradué como Técnico en Salud Pública. Las prácticas las hice en un acueducto de aguas y alcantarillado, haciendo muestras microbiológicas y físico-químicas.

Ahí trabajé diez meses, pero no pude seguir, porque en Colombia hay otra cosa que es la política. Si tú quieres empleo tienes que hacerle campaña a un candidato, y si ese candidato no gana son muy mínimas las posibilidades de conseguir empleo. Puedes conseguir, sí, pero en otra cosa. Yo le hacía así -trabajaba en otras cosas-.

La meta también es esa, venir trabajar en lo que se pueda y seguir estudiando. A ver si puedo avanzar más. Regularizar mis papeles y de pronto así puedo hacer una carrera profesional. Me gustaría, si las posibilidades se dan.

Entonces, ¿Tiene proyectos de permanencia definitiva o eventualmente va a retornar a su país?

Si el país me da la oportunidad, me gustaría algún día hacer empresa. Llevo mirando muchas cosas que en Chile no hay, y en Colombia sí. Si se da la oportunidad, pues darlas a conocer. Pero, yo siempre he soñado con tener una empresa en Colombia.

Yo era vendedor ambulante de comidas, tenía una receta de avena. Acá la venden en supermercados, pero nunca la he visto en las calles como cuando venden las sopaipillas. En cambio, en Colombia tú pasas (por cualquier lado) y está la avena.

Siempre pensé que lo que yo vendía preparado en la calle, podría llevarlo a los supermercados. Pero eso requiere dinero y yo era una persona de escasos recursos. Entonces, si me dan la oportunidad en Chile, lo haría aquí, y si no se da la oportunidad, lo haría en Colombia. Estaré evaluando las mejores opciones, pero la primera opción hoy, es trabajar en Chile.