Mujeres en situación de calle: la lucha de cada día

Un nuevo 8 de marzo de conmemoración, visibilización y lucha se instala en la agenda nacional. Es el hito que nos permite un diálogo reflexivo sobre los desafíos que nuestra sociedad tiene en materia de igualdad de derechos y acceso a oportunidades respecto de la mujer.

Un balance que no puede desconocer los avances sustantivos que hemos construido en el Chile de los últimos 25 años: mayor nivel educacional, participación relevante en el mercado del trabajo y una mayor incidencia en espacios de toma de decisiones, acceso a vivienda y salud; así como tutela y protección jurídica frente a la violencia doméstica. Los indicadores de esperanza de vida se proyectan por sobre el promedio general del siglo. La mortalidad post parto es estadísticamente irrelevante. Y por cierto, el Ministerio de la Mujer es una señal política de reconocimiento al rol gravitante que la mujer tiene en la sociedad chilena, cada vez más abierta, interconectada y global.

Sin embargo, las tensiones y demandas cobran nuevas dimensiones y alcances.

Se concatenan con otras zonas de conflicto: género/pueblos originarios, género/migración, género/diversidad sexual; sin que cada binomio sea por sí mismo una dualidad específica y homogénea. Allí radica la complejidad, en los intersticios cuyos bordes se rebalsan y comunican con otras singularidades.

Cobertura, calidad y oportunidad son inestables y se hace difícil garantizar, sin más, beneficios, transferencias y recursos; y por cierto, los Derechos, como estándar de lo deseable y exigible, se escabullen en la trama de las contingencias, emergencias y desigualdades estructurales que afrontan las sociedades postindustriales.

Aunque el número de mujeres en situación de calle es marginal según las cifras oficiales (cada vez menos confiables), desde una perspectiva biográfica y política su impacto en la reflexión y tareas no es irrelevante.

Ser mujer en calle es estar expuesta a la multidemnsionalidad de la exclusión y la pobreza, visible como objeto de la violencia y silenciada en los temores y anhelos que le son propios: Desde la intimidad menstrual, la maternidad interrumpida por carencia de seguridades, a la indisponibilidad sensual; las mujeres en calle cargan con sus cuerpos y sus historias atropelladas, patologizadas. Marcadas en el corazón y en los brazos, desplazándose y articulando afectos, apoyos, esperanzas.

En el Día Internacional de la Mujer, las mujeres se toman las calles para construir una voz única y amplificada que instale en la articulación nodal del espacio publico las acciones que debemos emprender, continuar y concluir. Muchas de ellas no retornaran a casa, y tras el encuentro ciudadano se sumergirán en el silencio del rincón urbano donde resguardarse: autopistas, hospitales, no lejos de una luz, no lejos de un sueño.

Para ellas, por ellas y con ellas… Arriban las que luchan!

2 comentarios

Deja un comentario