José y su experiencia en calle: “El ser humano se bloquea, se olvida de todo y no le importa nada”

En busca de una oportunidad, José Valdebenito (40) decidió compartir su testimonio como alguien que asume responsabilidades y revisa opciones para reconstruir su vida.

14:30 horas. Erguido y bien vestido llega José a la Plaza de Armas. Aparece a paso lento, entre el tumultuoso panorama del centro de Santiago. Minutos antes había asistido a una entrevista laboral. “Me fue bien, creo. En una de esas comienzo la próxima semana, si es que el gerente me acepta”, cuenta.

Su pelo corto combina con su formal y cordial saludo. Quizás la determinación de querer salir de la calle hace que parezca que ya no está en ella, aunque desde hace dos años duerme regularmente junto a un cajero automático, también en casa de algunos amigos o en albergues varios.

“Hace no mucho tiempo hice un montaje de soldadura acá, en un Falabella de Ahumada, frente al Banco Chile”, comenta mientras da una mirada reposada al ritmo citadino y al buen clima del día. Se le nota con ánimos renovados y mimetizado en el entorno.

José suele transitar por esos lugares, sobre todo por el barrio histórico La Chimba; allí trabajó cargando mercaderías mientras hacía su curso de soldadura cuando tenía poco más de 20 años, relatará después.

Resumen de un devenir

¿Qué hacía antes de estar en la calle, don José?

Nací en la comuna de San Ramón, hice un curso de soldador cuando joven -en el Chile Joven, un programa de gobierno- y he trabajado en eso por mucho tiempo. Estuve casado 17 años y tuve hijos. Ahora estoy separado. Esta es mi primera vez en la calle, van para los dos años ahí.

Luego de mi separación estudié para ser técnico en construcción, pero por la presión y viajes laborales tuve que congelar.

¿Cómo terminó en la calle?

Llegué a las drogas y perdí a mi familia. Al ganar hartas “lucas” me volví medio extraño, empecé a alcoholizarme. Me dio una gran depresión y mi familia me cerró las puertas porque yo estaba mal, y era para hacérmelo ver. Yo no me daba cuenta que estaba más mal y recaía y recaía. Me junté con personas que no debí haberme juntado, porque mi vida era relativamente tranquila. Lo perdí todo.

Llegué a tener mi auto, pero me produjo problemas porque manejando con trago un día me pilló Carabineros. No tenía antecedentes o falta previa alguna, pero había salido la Ley de Cero Alcohol. Desde ese momento tengo un problema con Carabineros. Como pasó a mayores he tenido que cumplir reclusión nocturna.

¿Y qué pasó con los trabajos de soldador?

Perdí muchos trabajos (…). Todos mis proyectos se empezaron a ir abajo. De esas pegas me echaron “sin ni uno”. Igual lo encuentro lógico, porque siendo consciente la equivocación era mía y no de ellos. Lo único que me decían era: “arregle sus problemas”, y era justo, porque son mis problemas.

Además, perdí el certificado original (del título de soldador), y las veces que he buscado pega es con el finiquito y con pruebas prácticas. Pero ya en las últimas entrevistas las constructoras siempre me piden el “cartón”. Entonces es una barrera porque los ingenieros piden la calificación al día.

Detrás de las drogas: depresión

Suele haber un estigma sobre las personas con consumo problemático, además, mucha gente piensa que el que está en la calle es porque quiere…

Eso es mentira. Tuve un debate sobre eso con una amiga, ella me dijo “es que son todos alcohólicos y son todos drogadictos”. Yo le dije que estaba equivocada, porque hay personas que yo conozco personalmente que están en la calle y no habían probado nunca la droga o el alcohol y al llegar ahí se entregan a lo que sea; por un sufrimiento extremo que casi los mató por dentro como persona y como ser humano. Lamentablemente no lo supieron manejar.

El sufrimiento no está hecho para que llegue y después sacarlo tan fácilmente del corazón y la mente. Es injusto cuando las personas dicen que la gente llega a la calle solo porque se es drogadicto o alcohólico. Eso no es tan así, la gente también llega porque sufrió una pena fuerte que no supo manejar, porque se cierra el cerebro y no tienes ganas de trabajar. El ser humano como que se bloquea, se olvida de todo y no le importa nada, incluso de su propia vida, se deja de querer. Por ahí va el cuento.

¿Se puede superar esa depresión?

Tengo amigos que conozco desde hace años que todavía siguen en la calle y llevan muchísimo más tiempo que yo, alrededor de 3 a 4 años (…). Yo quiero lo mejor para ellos y que salgan de ahí, pero viven pegados a su sufrimiento. Ellos tienen un trauma que creen que no pueden superar. Yo digo ahora que sí se puede superar. Lo digo porque lo sé, porque me he dado cuenta y se puede.

He conocido muchas personas que pensaba que no valían la pena y sí valen mucho la pena. Conozco varios que son profesionales y están tirados en la calle y han sufrido muchas cosas. No se han logrado recuperar, no han podido recuperar su vida.

También he conocido a otros que no he visto más en la calle y estoy muy contento por eso. De verdad que estoy muy contento por eso. Hay un viejito que conocí que es ingeniero civil y se salió de la calle. Me impactó mucho conocerlo y aprendí mucho de él. He conocido varios que han tenido bastante fuerza de voluntad para salirse de la calle, que prometieron salir y se salieron.

La cosa también es creerse uno el cuento, soltar todo lo malo que se tiene pegado, no mirar para ningún lado y tirar para arriba. Hay que pensar que uno tiene vida y respira todos los días, y que tiene cosas que hacer que son importantes, que uno mismo es importante en la vida.

Mirando al futuro

¿Y el trabajo al que postuló hoy es de soldador?

Es para hacer aseo, es algo no difícil pero tampoco fácil. Todo tiene su esquema. A mí me va a servir para poder arrendar y para continuar con mis planes.

¿Cuáles son esos planes?

A corto plazo es meterme lo más rápido posible a estudiar, sí o sí nuevamente soldadura. Sacar mi cartón, titularme en otra institución, calificar tal vez de soldador 3G o 4G, que es un nivel bastante profesional. Con eso quisiera sustentar mi nuevo proyecto que es llegar a la universidad para estudiar ingeniería metalúrgica. Esa es mi meta.

¿Qué oportunidades está pidiendo, entonces?

Uy, solo que me dejen estudiar soldadura nuevamente. Sacar otra vez mi cartón de soldador porque con ese tipo de trabajo yo podría costear mis estudios en la universidad.

Pienso que a lo mejor no me dejarían tomar esos cursos por mi edad o simplemente porque no me lo quisieran dar. Porque ahora le dan los cursos a los jóvenes que lo necesitan, y es cierto que está bien. Entonces no sé si se lo darán ahora a personas como yo que tengo 40 años. Ahora si una empresa me dijera “mire, yo le doy la calificación”, yo ya partiría como soldador certificado y con eso puedo solventar mis estudios y mi hogar propio.

Experiencia de vida

¿Y qué le ha enseñado la calle?

Cómo sobrevivir, cómo luchar solo, que el ser humano puede hacer cosas que uno jamás pensaría: dormir en cualquier parte, comer de cualquier lado, sobrevivir. Hay que respetar muchas cosas, muchos códigos. Tienes que ser honesto también: si te pillan robando te va a ir mal. Uno cambia harto el chip, hay un gran respeto.

¿Qué más quisiera decir?

Solamente que si esta entrevista llega a personas importantes, pedir que se pusiese más énfasis en las personas de tercera edad. Encuentro que no es justo que ellos estén en la calle, que ojalá tuvieran un alojamiento. Y para los cabros que están más jóvenes que quizás hubiese más apoyo y le abrieran las puertas para estudiar. Por ahí va el camino correcto, porque sin estudios no son nada.

Yo sé que siempre va a haber personas en situación de calle o que va haber gente pobre en la calle, pero también hay derechos y como ser humano habría que dárselos sin pedir nada a cambio. Darle una ayudadita a un ser humano que está más débil, nada más.

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