Voluntariado Fraternidad cierra ciclo de salidas culturales para adultos mayores de Franklin

En noviembre, voluntarios del Programa Fraternidad realizaron la última visita cultural del año, ofrecida a la Residencia de Adultos Mayores Franklin. El destino escogido fue el Museo Nacional de Historia Natural. Este tipo de actividades pretende relevar el derecho a la cultura de los residentes.

Durante el presente año, el Voluntariado Fraternidad ha establecido un vínculo de amistad con la Casa Franklin, con miras a generar acompañamiento y facilitar el acceso a la cultura y el esparcimiento a sus usuarios. Muchos de los adultos mayores de la casa han estado en riesgo o derechamente en situación de calle, por lo que el acceso a la cultura ha estado alejado de sus posibilidades y prioridades.

“Estamos convencidos-as que el acceso a la cultura y a la recreación también son derechos sociales”, declararon desde la Fundación. Así lo demuestra desde hace más de 50 años el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas.

La última salida se realizó el sábado 17 de noviembre y contó con la participación de un grupo de voluntarias y voluntarios que han acompañado en diversas oportunidades a la comunidad de Franklin. El paseo consistió en una visita guiada al Museo Nacional de Historia Natural ubicado en la comuna de Quinta Normal.

Un camino de doble vía

Según valoró Mauricio Salgado, Voluntario Fraternidad, “este es un aporte tanto para nosotros mismos como para las personas que viven en la Residencia Franklin, porque además de compartir en ciertas actividades prioritarias de ellos, que tienen que ver con temas de salud u otros temas de acompañamiento, también hemos tenido estas salidas que aportan conocimientos y también distracción”.

Y resaltó que “las necesidades de las personas no tienen que ver solo con cuestiones prioritarias, sino también con cultura y acceso a espacios de aprendizaje (…), y en ese sentido hemos podido compartir con ellos (…), yo creo que es súper nutritivo para ambas partes”.

Por su lado, Andrea Freites, coordinadora de Fraternidad, expresó que uno de los objetivos del programa es también “promover la autonomía de los voluntarios para coordinar actividades y para vincularse con las personas”. De este modo, la educadora manifestó que “la idea es tratar de formar un colectivo de voluntarios con autonomía (para proponer y hacer), pero que pueda contar con el apoyo de la Fundación”.

Promover acompañamiento integral

“Estoy contento porque no había puesto nunca un pie en este museo y aprendí muchas cosas de la naturaleza, de los animales, los ríos, la antártica, y los valles. No lo conocía. Salir a este tipo de cosas es una terapia para mí.”, así lo declaró don Luis Miranda, residente de Franklin”.

Y agregó: “Yo encuentro que es bonito que los adultos mayores tengamos esta oportunidad, porque de la noche a la mañana uno se puede morir (…). Me siento contento en la casa de acogida y le agradezco a todas las visitas que van, porque así no nos sentimos tan solos, porque ahí hay caballeros que fácilmente se van aislando”.

“Este proceso de acompañamiento también genera en las personas un estado de salud mental diferente. Esto tiene que ver con que ellos también se sienten más importantes o considerados”, señaló Mauricio Salgado, que además es psicólogo y ha colaborado en varias actividades formativas en la Fundación como Embajador Calle.

Finalmente, Andrea Freites agradeció la colaboración permanente del voluntariado, que este año ha participado de diversas actividades. Entre ellas, destacó los esfuerzos que ha tenido la institución por perfilar un voluntariado especializado para el problema de la situación de calle.

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