El rol de la Sociedad Civil en tiempos de coronavirus

Frente a las cifras donde sitúan a Chile como uno de los países con más muertes producto de COVID-19. Se hace cada vez más importante medidas gubernamentales eficientes e infalibles para abandonar esos lamentables puestos en los rankings mundiales. Para ello, una Sociedad Civil activa y apoyada por el ejecutivo vislumbran como una solución paliativa en esta crisis sanitaria. 

Ente democrático

Foto tomada de sitio web: www.lanacion.cl.

Para el filósofo y psicólogo alemán Jürgen Habermas la sociedad civil tiene el deber de actuar a favor de dos principales objetivos: defender los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos, así como también, aportar a la construcción de una institucionalidad renovada en torno a un debate político abierto y constante.

La crisis sanitaria ha destapado problemas graves de carácter social arrastrados desde hace muchos años atrás. Derechos fundamentales como el acceso a salud, alimento o vivienda en muchos casos están en vilo, esto se ve reflejado en la cantidad de víctimas fatales provocados por la pandemia.

Entonces, el aporte de la Sociedad Civil en la construcción de vías alternativas en la entrega de ayuda inmediata se torna cada vez más importante. Sin embargo, las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) se ven directamente afectadas por otra crisis, la de carácter financiero.

“Las organizaciones de la sociedad civil, dedicadas a proteger a los más necesitados y vulnerables, están en punto crítico de financiamiento y serán las primeras en resentir la crisis por el impacto del COVID-19 si el Estado, las empresas y las personas naturales en Chile recortan gastos a través del congelamiento de donaciones o el desvío irrestricto de recursos para mitigar la coyuntura”, indica el director ejecutivo, Fundación Trascender y miembro del directorio de la Red de Voluntarios de Chile, en entrevista con La Tercera.

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Actualmente, tanto la Sociedad Civil como el Estado y la población en su conjunto enfrentan los diversos desafíos que derivan de la crisis sanitaria. La realización de “ollas comunes”, entrega voluntaria de mascarillas, disponer de albergues y residencias sanitarias, y la entrega de cajas de alimentos son algunas medidas de ayuda, que hasta ahora siguen siendo insuficientes. 

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Bajo una mirada optimista, la crisis sanitaria se puede convertir en oportunidades. Tanto el gobierno como el sector privado deben hacer conciencia de que una nueva forma de organización es imperativa. Una donde el derecho a la salud, la alimentación y la vivienda no sean un negocio más del cual lucrarse sin medida alguna, en perjuicio del bienestar de mucha gente. 

Las OSC deben estar frente a esas reivindicaciones y construir puentes y diálogos que permitan reescribir el contrato social en cada región, teniendo en cuenta los retos que también se le están presentando al sector económico.

Responsabilidad del Estado

Foto: Agencia Uno.

Más allá de la responsabilidad obvia del Estado chileno en velar por la salud, la justicia y los derechos de toda la ciudadanía, se debe dar un mensaje de total compromiso con las medidas sanitarias que emanan desde La Moneda.

Los deberes de la Sociedad Civil y la población en la ejecución de la prevención de un posible contagio de coronavirus tiene que ser transversal. La conciencia de acuerdo al contexto sanitario debe partir desde la misma casa de gobierno. 

Los desafortunados episodios de estos últimos días protagonizados por diferentes políticos, como la reunión de la senadora, Jacqueline van Rysselberghe con adultos mayores en la ciudad de Los Ángeles, región del Biobío, acusada de no respetar un debido distanciamiento social y no usar mascarilla.

El concejal por Providencia, Tomás Echiburú quien fue detenido en Santiago tras incumplir la cuarentena y practicar skate se suma a la polémica petición del presidente de la república, Sebastián Piñera de abrir la tapa del ataúd, sin bolsa impermeable, y acompañado de alrededor de 31 personas en el funeral de Bernardino Piñera, tío del presidente y fallecido por COVID-19. Este último hecho siendo duramente criticado por ciertos sectores quienes lo acusan de romper todo protocolo sanitario y gozar de ciertos privilegios en su condición de máxima autoridad del país.

Disminuir el número de contagios y fallecidos pareciera cada vez más lejano con estas desafortunadas prácticas. La crítica o endurecer las penas a la población que no cumple las cuarentenas o los toques de queda parecen esfumarse si desde las máximas autoridades del país, no se cumplen los protocolos estipulados.

El papel de la Sociedad Civil resulta por lo tanto, fundamental para poder lograr profundas transformaciones concretas, empoderando a los ciudadanos para ejercer sus derechos y hacer valer tanto su derecho de participación, como sus responsabilidades en el proceso.

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