Homenaje a Miguel Valdivia, de Fundación Cristo de la Noche

En Fundación Gente de la Calle estamos profundamente conmovidos por la partida de Miguel Valdivia quien sembró un gran legado en la Fundación Cristo de la Noche.

¿Quién fue Miguel Valdivia?

  • Conocido como el Tío Miguel, sus compañeros y amigos siempre le recordarán como un hombre que transformó la solidaridad en un principio, enseñándole siempre a quienes trabajaron a su lado, que la dignidad de las personas es los más importante, especialmente en el camino de trabajar con personas en situación de calle.
  • Nuestro amigo Miguel, siempre será recordado como un hombre trabajador, que luchó por levantar y sacar adelante una organización de la sociedad civil, entregada al trabajo con los más vulnerados. ¡Saludos al cielo Miguel! Para ti, tu familia y para todos tus amigos, un fuerte abrazo fraterno, de parte de la comunidad de Fundación Gente de la Calle.

Palabras de Carolina Troncoso en homenaje a Miguel

Hoy el COVID cobró una vida más, hoy te digo COVID te equivocaste demasiado, hoy te digo basta porque no es justo que te lleves a alguien como él… pero te lo llevaste haciéndote frente, te lo llevaste porque estaba claro que no se quedaría en casa, porque si hay algo que decir respecto de quien te llevaste, es que en su inquietud por servir te vio la cara y así, rostro a rostro pudiste ganarle, te llevaste su cuerpo más nunca su legado.

Nos deja una persona de esas inolvidables, un ser que nos enseñó con su ejemplo lo que es la solidaridad, alguien que perpetuó en su andar el amor al prójimo y demostró con su actuar que si bien hay una serie de frases que nos parecen cliché, dejan de serlo al vivirlas… “dar hasta que duela” o que “Cristo esta en los pobres” sobre todo para aquellos que no creen en el mismo Dios, son frases que sólo quedan en lo dicho, pero Miguel, El Tío Miguel como se le conoce y conocerá, las hizo suyas, transformó la solidaridad en un principio y en particular, me enseñó que era imposible trabajar en las calles sin tener presente que la dignidad es algo que todo ser humano merece, que todos somos merecedores de segundas y hasta quintas oportunidades, que no importa tu historia ni tu pasado, lo que importa es el ahora y lo bonito que siempre te brinda una nueva oportunidad de empezar.

Tantos fines de semana preparando alimentos y, no sólo haciéndolos sino tanto trabajo en recolectarlos, cuantas vueltas por Santiago diste en tu auto que era viejito, nunca necesitaste grandes cosas, porque lo más grande lo tenías, esa generosidad que se expresó en tu vida todos los días y no sólo para Navidad o cuando llueve o los fines de semana, como lo hacíamos nosotros, no, tu transformaste la solidaridad y el amor al prójimo en tu vida.

Cuanta admiración sentí por ti desde el primer día que te conocí por ahí el 2006 y me llevaste a conocer los puentes del río Mapocho pero desde abajo…desde la ribera del río, los rincones de Providencia y Santiago, pero esos feos, esos que nadie quiere ver…  tenías una tenacidad tan grande que era imposible decirte que no …”Carito ya poooo” , lo recuerdo perfecto, incluso el tono de tu voz “ya po Carito muévete po, ayúdame que tengo aquí unos tatas que necesitan».

Miguel aprendí más contigo en las calles que en ningún diplomado ni máster, mi vida tendrá sentido si logro ser, aunque sea el 1% de ser humano que tu y, aunque no compartía tus métodos poco ortodoxos, siempre te respeté y siempre te admiraré.
El COVID no mira a quien se lleva, que ganas de decirle a este virus: Noooo!!! no te lleves a este ser humano tan valioso, por favor no. Pero ya es un hecho, seguro ya estas levantando una organización donde estés, levantando una tan grande como la que hiciste en Renca, una tan grande como la que sembraste en nuestras vidas.

¡Grande Tío Miguel, te extrañaremos, no sabes cuanto!