#LaVozdelaCalle | Mujeres Calle y la Violencia de Género

Foto tomada de reportaje de Chilevisión.

Esta nota constituye un testimonio en primera persona de una mujer que estuvo en situación de calle. Al tratarse de un texto personal, no representa necesariamente la mirada de Fundación Gente de la Calle.

En marzo del año 2020 y por responsabilidad de diversos organismos que constantemente le fallan a las mujeres en su misión de protegernos de la Violencia de Género, me tocó vivir aquello que nunca en mi vida pensé: verme con un bolso y sin tener donde ir, ya que al pedir ayuda al SERNAMEG, el Servicio me cerró las puertas. Recuerdo que lo único que se me ocurrió fue ir a Carabineros para pedir ayuda. Terminé en la V región, en Viña del Mar en una residencia para la superación de la situación de calle.

Fueron 4 meses, 4 meses donde visualicé cómo la violencia contra la mujer es la principal razón por la cual una mujer llega a la calle, me era muy difícil entender por qué, mi compañera de habitación, quien tenía mí misma edad pero había nació en un lugar diferente al mío, no había tenido oportunidades en la vida. Mi compañera no tenía estudios, no tuvo oportunidades, nació para ser violada, institucionalizada en el SENAME y luego privada de libertad. Esa es una ruta común de miles de mujeres en Chile, quienes luego de ser víctimas de violencia extrema, encuentran paradójicamente, refugio en la calle.

Estoy segura que ninguna mujer de mi país, ni del mundo, llega a la calle porque tiene ganas, todas llegamos a la calle por haber sido víctimas de violencia, víctimas de violaciones, víctimas del abandono de las autoridades y las redes de protección, que les fallaron toda la vida.

Conocerlas fue finalmente un agrado, compartir los días con mujeres que a pesar del tremendo dolor que se lleva en el alma, que llevamos en el corazón, también compartíamos el empuje y empeño para dejar atrás el pasado y salir adelante, me aferré al programa del MIDESO y pensé que yo no merecía estar allí, que estaba agradecida de la oportunidad, pero que aún tenia mucho por vivir, mucho por entregar, mucho por recorrer y que cuando las mujeres queremos, ¡siempre podemos! Porque tenemos una resiliencia a toda prueba, una espíritu de superación y de resistencia al dolor inigualables.

Luego de 4 meses en el programa, entendí que mi agresor y el agresor de todas mis compañeras no tenía por qué tener el privilegio de vernos destruidas, al contrario lo visualicé fuertemente como una hormiga y yo como Goliat.

Luego de ello, encontré trabajo, egresé del programa, me fui a una casa maravillosa, ingresé a la política para poder ser la voz de todas mis compañeras, fui candidata a Concejal, hoy soy Jefa de Gabinete de un candidato. Me encantaría a través de este testimonio describirles de manera fuerte y clara ¡que todo es posible! No importa cuánto nos destruyan la vida, nunca debemos enaltecer lo que nos dijeron, lo que nos golpearon para destruirnos. Ser mujer es el mayor privilegio que nos da la vida, porque somos fuertes y capaces de salir adelante de toda vulneración de derechos.

Lo único que debemos hacer es creer, creer en nosotras y creer que se puede, porque siempre se puede.

Javiera Riffo, 38 años, Publicista. Ex usuaria del Programa Superación de la Calle, Moviliza V región. Javiera concedió este testimonio de manera exclusivo a Fundación Gente de la Calle ya que de alguna manera ha estado vinculada con esta Institución como parte de su audiencia y colaboradores/as.