Desalojo de carpas: ¿la mejor opción para solucionar la problemática de la situación de calle?

Reportaje a partir del minuto 16:10.

Reportaje a partir del minuto 16:10.

El 13 de octubre, TVN en su noticiero central de 24 horas, mostró un reportaje titulado “Protocolo permite Desalojar Carpas de las Calles”.

El trabajo periodístico mencionó que “el Ministerio de Desarrollo Social modificó un protocolo que permite ahora a las autoridades, desalojar carpas y rucos de la calle”. A partir de ello, comparto algunas interrogantes y grandes preocupaciones a saber: ¿Quiénes participaron en su elaboración y qué nivel de participación tuvieron los distintos actores públicos y privados, que se vinculan con la situación de calle, para aportar elementos técnicos y reales? ¿este instrumento se ajusta a las normativas nacionales e internacionales vigentes? ¿toma en cuenta las consideraciones del contexto de pandemia por la que estamos atravesando? ¿considera el respeto de la dignidad y de la vida de quienes -dado los graves problemas de ingresos, trabajo, vivienda y salud-, se ven en la necesidad de terminar viviendo en la calle? Situación que no es una opción personal, sino el resultado más crudo de un sistema que, de manera histórica, ha sido incapaz de hacerse cargo de la pobreza que se vio agravada por el mal manejo gubernamental de la Pandemia por COVID-19.

En Fundación Gente de la Calle, no hemos tenido la oportunidad de acceder al protocolo. Por tanto, desconocemos en qué se fundamenta, cuáles son los datos objetivos que se tomaron en cuenta para su elaboración, cuál fue su metodología y cuáles serán entonces las responsabilidades de los distintos actores involucrados.

En dicho reportaje se menciona que el protocolo, “dará mayor poder de decisión a los alcaldes, gobernadores e intendentes”, por lo que surgen más interrogantes, ¿Cuáles son esos mayores poderes de decisión y qué criterios se usarán para avalar dichas decisiones? ¿Cómo se evitarán los abusos, las vulneraciones de los derechos humanos a personas en situación de calle y, eventuales conflictos entre representantes de las autoridades en terreno -Policías y Funcionarios Municipales- y personas en situación de calle? 

Por otra parte, la Seremi Metropolitana de Desarrollo Social, mencionó que “ahora las autoridades locales, pueden tomar medidas drásticas, aunque siempre de manera programada y comunicando a las personas en situación de calle”. Entonces, ¿Cómo se expresan y qué carácter tienen esas “medidas drásticas”?, ¿Qué significan esas maneras programadas y cómo se comunicarán con las personas en situación de calle para notificar y desarrollar esas acciones de desalojo? ¿Cómo se actuará en caso de existir resistencias a dichas medidas por parte de los sujetos en calle? ¿será que volveremos a ser testigos de un simulacro más que se implementa para desplazar de un lugar a otro los rucos? A ese escenario, ya estamos acostumbrados. 

El reportaje entrega cifras preocupantes, como que: “en Santiago hubo un incremento. De 800 personas en situación de calle se pasó a 1300, tras el estallido social y la pandemia”. Sería importante transparentar desde dónde surge esa información, con qué verificadores se cuenta y contrastar si efectivamente, ésta ha sido la misma realidad en otras comunas del país. Según el Registro Social de Hogares, anexo calle, se contabilizaban antes de la pandemia más de 15.000 personas en situación de calle. Cabe inferir lo siguiente: si en la comuna de Santiago -y según los datos entregados en el reportaje-, el crecimiento ha sido de un 62%, ¿podría eso extrapolarse a la cifra oficial a nivel nacional? Si la respuesta es sí, entonces estaríamos hablando de una cifra de cerca de 25.000 personas en situación de calle. Dato que, es urgente y necesario clarificar.

Otra cosa, el alcalde de Santiago, menciona que “Más o menos para abril de este año, surge un protocolo desde la Secretaría de Desarrollo Social que señalaba a Carabineros que los rucos no se podían tocar que eran su residencia principal y eso generó que nos llenáramos de rucos”. Es decir, ¿el edil considera que la causa del aumento de rucos es un protocolo y no los efectos y manejo de la Pandemia? Una vez más, se omiten las causas estructurales que se encuentran a la base de la situación de calle, responsabilizando a los sujetos y no al Estado por vulnerar sus derechos sociales.

Por su parte, desde la Seremia de Desarrollo Social se plantea que “Nosotros hacemos  sugerencias o recomendaciones, en este caso hubo una variación en los protocolos”. ¿Es ese el rol de una de las autoridades involucradas en la temática calle? En cambio, podrían trabajar en diseñar y poner en marcha una política pública que considere la prevención, la erradicación y el monitoreo de la situación de calle, que contemple la participación de todos los actores que tenemos expertis en la temática, intersectorialmente, involucrando al mundo académico, empresarial y religioso.

Otra cita textual del reportaje: “desde ahora, municipalidades, gobernaciones e intendencias, están capacitadas para desalojar carpas o rucos, de la vía pública si la situación lo amerita”, ¿Quiénes fueron capacitados y mediante cuáles programas se logró ello? Más relevante aún, ¿Cómo se logra un desalojo de carpas y rucos sin el uso de la fuerza? Se menciona también la disponibilidad de albergues, pero no se detalla por ejemplo: ¿Cuál es la cobertura contemplada? Se refiere que existirían e implementarían  programas pro empleo pero, ¿Qué planes de intervención social consideran para ese número importante de personas en calle que por distintas razones no tienen un perfil de empleabilidad? Por ejemplo, pacientes psiquiátricos con patologías crónicas, adultos mayores, menores de 18 años en la calle. ¿Cómo se enfrenta la situación creciente de la población de migrantes en calle, cuya principal razón es estar indocumentados? 

Finalmente, mencionar que el reportaje, mezcla dos hechos distintos como causales del incremento de carpas, el estallido social y la pandemia, sin diferenciar el real impacto que  de cada uno de ellos en el aumento de la situación de calle. Otra cosa, se deja entrever una violencia generalizada entre las personas en situación de calle asimilando este ambiente, a la ley de la selva, destacando la falta de voluntad de algunas personas a concurrir a los albergues, sin reflexionar en el tema de fondo, ¿Qué pasa en los albergues que algunas personas prefieren quedarse en calle? ¿Es la persona la que falla o las características de la oferta pública que no es capaz de ofrecer alternativas cónsonas con las características de la población en calle?

Valoro del reportaje sus líneas finales, ojalá así suceda. Ojalá que este protocolo que permite desalojar carpas de las calles, que aparentemente lo que hace es desplazar el problema de un ruco a un albergue o de un lugar a otro, sin prestar atención a la violencia sistemática a la cual están expuestas personas en situación de calle, la cual se agudiza en el contexto de sindemia que estamos atravesando, sirva para poner el foco de atención en -citando al reportaje-, “los olvidados, los más postergados, de esta crisis sanitaria”, es decir, ojalá el protocolo sirva para poner el foco de atención en hombres y mujeres en situación de calle. ¡Que la calle NO calle!

  • El autor de la columna, Francisco Román, es Director Ejecutivo en Fundación Gente de la Calle.