Residencia de Adultos Mayores Franklin suma actividades formativas y terapéuticas inspiradas en el Buen Vivir Andino

Durante el mes de julio comenzó el taller de estimulación cognitiva “Vivir Bien, Convivir Bien”, el cual va dirigido a los usuarios de la Residencia de Adultos Mayores Franklin. Además, este taller se complementará con atenciones terapéuticas individuales, para fortalecer el autocuidado y la salud mental de los residentes.

Las iniciativas, inspiradas en saberes ancestrales de pueblos originarios latinoamericanos -según indicaron desde la casa- marcaron su inicio el viernes 13 de julio, a eso de las 10 de mañana. La sala multiuso de la casona de los adultos mayores será la sede de los encuentros educativos, que se realizarán una vez por semana y por el periodo de 6 meses.

Tanto el taller como la atención psicológica individual, son parte de la propuesta de estimulación para adulto mayor que elaboró Juan Thomes, psicólogo clínico y educador, quien además fue un antiguo coordinador en la Fundación Gente de la Calle.

De este modo, la propuesta en curso levantaría “instancias para el desarrollo cognitivo de las personas que viven en la residencia y, asimismo, se pretende promover diálogos con los usuarios sobre las nuevas formas del buen vivir”, detalló Thomes.

Para Jacqueline Rodríguez, coordinadora de la Residencia, “la preocupación es que los adultos mayores no se “deterioren”, que no caigan en depresión, que no estén en la cama. Que tengan ganas de seguir viviendo”.

Una solicitud de los adultos mayores

Según comentó Jacqueline, uno de los detonantes para echar a andar estas actividades fue el requerimiento de don Joel Figueroa, un adulto mayor de la casa. “Yo me acerqué a la Jacqueline para que nos mandara un caballero, por último para hacerle una pregunta, porque hay cosas que uno muchas veces ignora. ¿Por qué yo a veces tengo bajones? Me dan bajones, me doy aliento eso sí, pero me dan bajones”, confesó don Joel, quién con 82 años es uno de los usuarios más activos de la casa.

“Yo le voy a decir una cosa: a mi me gustan estas cosas, me gustan mucho las actividades. Acá hay gente que necesita eso. Por mi parte soy muy activo, salgo a comprar, tengo un negocio donde trabajo sábado y domingo, tengo antigüedades, tengo de todo un poquito”, acusó don Joel.

Estilo comunitario y buen vivir

Desde Franklin se ha insistido en la necesidad de cultivar un estilo de convivencia comunitaria entre los adultos mayores de la casa, los trabajadores, los voluntarios y practicantes. Y con ello, se ha promovido la participación de los usuarios; se ha mejorado la convivencia; y se ha combatido el decaimiento, que en la tercera edad se traduce prontamente en deterioro físico.

Con la intención de reflexionar sobre la situación de calle del adulto mayor, Franklin reconoce que desde los saberes que se heredan de los pueblos originarios es posible fijar mejores posiciones frente a la vejez, frente a la muerte y la enfermedad.

“Pero además –insistió la coordinadora de la casa- hoy día necesitamos hacer un ejercicio más metodológico; con documentos; con material de apoyo, para que los adultos mayores vayan comprendiendo sus procesos, y vamos haciendo un análisis conjunto de lo que estamos haciendo en la casa. De ahí la iniciativa”.

En ese sentido, Juan Thomes está convencido de que “se pueden trabajar reflexiones importantes, que fortalecerán a los usuarios en términos intelectuales y espirituales: reflexiones en torno a sus formas de vida, a sus relaciones y a su predisposición hacia el importante tema de la muerte, por ejemplo”, según resaltó.

 

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